LA MALDICIÓN DE LA OBRA PÚBLICA EN CASTRO

ECHA UN VISTAZO A LAS NOTICIAS ANTERIORES

Sobre la ejecución de obras públicas en Castro debe pesar alguna especie de maldición. No hay obra grande, mediana o pequeña que se termine bien en tiempo y forma. Es más, no hay ninguna obra pública en Castro que se concluya bien.

 

Da igual que sea grande y de competencia autonómica, como el culebrón recientemente iniciado en lo tocante a la ampliación del rompeolas, que tendrá un recorrido largo y tortuoso y afectará a una zona vital para el disfrute ciudadano en nuestro municipio. Porque se necesita buena voluntad para definir esa obra como “refuerzo” del rompeolas.

Tampoco importa que se trate de una obra mediana, de competencia municipal, como la remodelación de los túneles de Ocharan con sus correspondientes paradas de obra, prolongación en el tiempo y ampliaciones de crédito.

 

Las obras pequeñas, no menos necesarias, tampoco corren mejor suerte. Ahí tenemos los ejemplos recientes de la segunda fase del saneamiento de Allendelagua, la recogida de pluviales de la zona del Chorrillo (en ambos casos no se quisieron tomar en consideración las sugerencias que Podemos Castro hizo y ocurrió todo lo que pronosticamos), la inconclusa calle paralela al estadio Riomar, a la que el equipo de gobierno municipal podría dar una solución provisional, tal como propuso Podemos Castro en septiembre de 2019, para que el vecindario de la zona no den media vuelta al mundo para acceder a sus viviendas o al ambulatorio de Cotolino, hasta que se encuentre una solución definitiva) o el caso reciente, aún calentito, de las obras de saneamiento para recogida de aguas residuales en Santullán.

 

¿Alguien conoce alguna obra pública que se haya finalizado sin contratiempos en Castro? La obra de Santullán es un compendio de dos de los vicios más recurrentes en nuestro municipio: la rutina habitual de que la obra pública quede mal rematada y calles y aceras estén siempre en condiciones precarias y la costumbre ancestral de mear en los ríos desde los que se suministra agua para consumo de la ciudadanía.

 

De la antigua costumbre de mantener en estado de abandono calles y aceras del municipio, en este caso Santullán, es buena prueba el vídeo de abajo. Semanas después de terminar los trabajos, la zona de actuación muestra el desastroso estado de las calles sobre las que se ha actuado.

Se podría entender que no se asfaltara la parte del trazado de la vía verde de Traslaviña. Bastante destrozo sufrió en 2012, cuando se asfaltó hasta casi la boca del túnel de Herreros. Pero el resto de la zona de actuación tiene que asfaltarse el día después que se hayan finalizado las obras de canalización subterránea.

 

De esa costumbre de arrojar aguas menores y mayores a los ríos de los que bebemos castreños y castreñas, son buena prueba los vídeos de abajo. Lo que en ellos se ve no es nada nuevo. No es propio de alguna vez, de unas pocas veces. Es la práctica habitual. Es algo endémico, ya venía ocurriendo desde muchos años atrás, cuando lo denunció, por primera vez, el GRUPO DE TRABAJO de Castro Urdiales en 2008, hace ya doce años, sin que ninguna de las administraciones municipales que se han sucedido haya tomado cartas en el asunto, y como ha hecho en reiteradas ocasiones Podemos Castro. Y cuanto toman cartas y prometen una solución, resulta que continúan los vertidos de aguas fecales al río que se trataban de prevenir con esa obra. Lo que se ve en los vídeos es el río Cabrera a su paso por Santullán. Se acometen obras para recoger las aguas residuales que siempre se tiran al río y resulta que, “finalizadas” las obras, continúan cayendo en el río por la misma tubería que antes lo hacían.

Lo más sangrante de esta situación es que a diez metros de este vertido discurre el colector general de recogida de aguas fecales que baja desde Otañes hasta Mioño. En algún punto debe cruzarse con la tubería que vierte esta inmundicia al río del que todas y todos bebemos.

Además del vertido arriba documentado, por esta canalización de aguas pluviales, que se ve en el vídeo que adjuntamos abajo, también se vierten aguas fecales. Su destino: el río, por supuesto. La foto de abajo muestra una prueba de ello mucho antes de iniciarse las obras en Santullán.

gallery/s1
gallery/s2

Dicha canalización de pluviales ha quedado como se ve en el vídeo de abajo, donde también se ve a 2 metros la arqueta que señala el lugar por donde circula la canalización de aguas fecales

Es muy curioso que los análisis de Juan Palomo (yo me lo guiso, yo me lo como) del agua que sale por los grifos castreños, es decir, en este caso los que realiza periódicamente Inima Water en su propio laboratorio, sean siempre favorables, a la vista de cómo están las aguas. ¿Por qué nos tenemos que fiar, visto lo visto? ¿No sería más lógico hacer análisis independientes y cotejarlos? Un pequeño gasto comparado con los beneficios en salubridad que se pueden obtener.

Por todo lo expuesto anteriormente, Podemos Castro va a registrar en este Ayuntamiento las siguientes propuestas y preguntas y esperemos que esta vez corran mejor suerte.

 

SOLICITAMOS

 

Que el Ayuntamiento explique por qué, si se han realizado en Santullán obras para mejorar la red de saneamiento y eliminar los vertidos de aguas fecales al río, se siguen vertiendo estas aguas y demás desperdicios, (toallitas, papel, compresas, etc …) en el mismo lugar de siempre, a pocos metros de una obra que se supone destinada a acabar precisamente con esto.

 

Que el Ayuntamiento explique por qué aún no está asfaltada la zona de actuación y exija a la empresa adjudicataria de la obra su asfaltado inmediato.

 

Que el Ayuntamiento contrate la realización de análisis de agua independientes, tanto en captación como en grifo, para poder compararlos con los realizados por Inima Water.

Entrevista

ESCUCHA LAS ENTREVISTAS SOBRE ESTA NOTICIA