¿ES POTABLE EL AGUA QUE BEBEMOS?

 

En diciembre de 2015 Podemos Castro Urdiales presentó un detallado informe de la situación de los vertidos de aguas residuales a los ríos Sabiote, Cabrera, Brazomar y Agüera. Si bien éste último no corresponde a nuestro término municipal, no es menos cierto que Castro depende de sus aguas para beber durante el estiaje, cada vez más prolongado y caluroso. Con una corporación municipal recientemente conformada por un partido que había estado lejos del gobierno municipal durante 12 años y otro recién llegado, se imponía un margen de confianza para ver cómo se enfrentaban al principal problema medioambiental y puede que de salud pública al que se enfrenta nuestro municipio.

Han transcurrido ya dos años desde entonces y la decepcionante indiferencia de nuestros políticos hace necesario refrescar cuál es la situación actual de los cauces de los ríos de donde se capta el agua que acaba en nuestros grifos. 

Los políticos que nos representan en el Ayuntamiento de Castro son capaces de contemplar impasibles cómo se capta agua para consumo humano de unos ríos acribillados por vertidos de aguas fecales de procedencia animal y humana. Solo unos políticos irresponsables son capaces de conocer los riesgos que entraña conducir agua potable para consumo humano por tuberías de fibrocemento instaladas hace más de 50 años sin mover un solo dedo para comenzar a solucionar este riesgo cierto para la salud de la ciudadanía castreña. Y nos estamos refiriendo al Gobierno Autonómico, que ha reconocido que se debe actuar de forma urgente sobre varios puntos concretos de la geografía municipal donde se tienen identificadas un mínimo de 7 conducciones de agua potable con tubería de fibrocemento. Esas 7 actuaciones para sustituirlo por un material homologado se valoraron hace cuatro años en 4.084.000 €. ¿Cuántas de ellas se han acometido en estos últimos cuatro años? NINGUNA. Esa es la importancia que el Gobierno Autonómico y el Ayuntamiento de Castro Urdiales conceden a la salud de la ciudadanía castreña. El primero, por no acometer obras que ya eran urgentes hace 10 años. El segundo, por no exigírselo o acometer con sus propias reservas esta imperiosa necesidad.

El 10 de septiembre de 2008 se tomó una muestra de agua en la captación de Mioño y se analizó en un laboratorio acreditado. El resultado de la analítica bacteriana indicaba que: ESTABA FUERA DE LOS LÍMITES LEGALES.

De acuerdo con la capacidad potabilizadora de la ETAP de Pando, cualquier agua que se capte para ser tratada en sus instalaciones no debe sobrepasar los siguientes parámetros:

Coliformes fecales: 2000 ufc/100 ml
Coliformes totales: 5000 ufc/100 ml

El resultado del laboratorio fue el siguiente:

Coliformes fecales: 20000 ufc/100 ml
Coliformes totales: 18000 ufc/100 ml

 

Los políticos que nos representan en el Ayuntamiento de Castro son capaces de contemplar impasibles cómo se capta agua para consumo humano de unos ríos acribillados por vertidos de aguas fecales de procedencia animal y humana. Solo unos políticos irresponsables son capaces de conocer los riesgos que entraña conducir agua potable para consumo humano por tuberías de fibrocemento instaladas hace más de 50 años sin mover un solo dedo para comenzar a solucionar este riesgo cierto para la salud de la ciudadanía castreña. Y nos estamos refiriendo al Gobierno Autonómico, que ha reconocido que se debe actuar de forma urgente sobre varios puntos concretos de la geografía municipal donde se tienen identificadas un mínimo de 7 conducciones de agua potable con tubería de fibrocemento. Esas 7 actuaciones para sustituirlo por un material homologado se valoraron hace cuatro años en 4.084.000 €. ¿Cuántas de ellas se han acometido en estos últimos cuatro años? NINGUNA. Esa es la importancia que el Gobierno Autonómico y el Ayuntamiento de Castro Urdiales conceden a la salud de la ciudadanía castreña. El primero, por no acometer obras que ya eran urgentes hace 10 años. El segundo, por no exigírselo o acometer con sus propias reservas esta imperiosa necesidad.

 

El 10 de septiembre de 2008 se tomó una muestra de agua en la captación de Mioño y se analizó en un laboratorio acreditado. El resultado de la analítica bacteriana indicaba que: ESTABA FUERA DE LOS LÍMITES LEGALES.

 

De acuerdo con la capacidad potabilizadora de la ETAP de Pando, cualquier agua que se capte para ser tratada en sus instalaciones no debe sobrepasar los siguientes parámetros:

Coliformes fecales: 2000 ufc/100 ml
Coliformes totales: 5000 ufc/100 ml

El resultado del laboratorio fue el siguiente:

Coliformes fecales: 20000 ufc/100 ml
Coliformes totales: 18000 ufc/100 ml

 

Eso significa que en el agua de la captación de Mioño había 10 veces más coliformes fecales y 3,6 veces más coliformes totales de los que la ETAP de Pando era capaz de potabilizar. Y estamos hablando de detritus de procedencia animal y humana que van a parar a nuestros grifos. Además, había más fosfatos, fenoles, detergentes, sólidos en suspensión, cobre, carburos, mercurio e hidrocarburos de los que se podían retirar con solvencia en la ETAP de Pando.

 

Desde 2008 no se ha realizado ni una sola obra para eliminar ni uno solo de los vertidos que hemos visto en nuestro recorrido. En todo ese tiempo, no se ha retirado ni un solo caldero de aguas fecales de los ríos desde los que se capta agua para nuestro consumo. Teniendo esto en cuenta, que los veranos cada vez son más largos y cálidos y que los caudales de los ríos que nos abastecen sufren un importante descenso en época de estiaje, ¿está el Ayuntamiento de Castro Urdiales en condiciones de asegurar que el agua que distribuye a la población castreña goza de las suficientes garantías sanitarias?

Por lo que se refiere a las obras de distribución de agua potable, el mayor problema lo constituye una red manifiestamente envejecida y los materiales con los que están construidas las tuberías. Las averías en la red de suministro son cada vez más frecuentes y graves y su reparación pone al descubierto que buena parte de ellas están construidas con fibrocemento (amianto), lo que las hace especialmente peligrosas. El Parlamento ha aprobado, por iniciativa de Unidos Podemos, una resolución para sustituir los aproximadamente 40.000 kilómetros de estas tuberías que aún están tendidas a lo largo de toda la geografía española. Y, en Castro, Podemos ha solicitado y recibido un informe, emitido por el Instituto Nacional de Seguridad, Salud y Bienestar en el Trabajo, que certifica el riesgo de conducir agua para consumo humano por este tipo de tuberías. El informe dice, literalmente, lo siguiente:

“Los materiales con amianto (MCA) poseen habitualmente un ciclo de vida de entre 30 y 50 años. En el caso del fibrocemento, se estima que la vida útil puede alcanzar alrededor de 30-35 años, contando desde que se fabrica el producto, puesto que pasado ese tiempo iría perdiendo propiedades y deteriorándose. No obstante, ese tiempo es variables, es una estimación que puede verse afectada por otros parámetros como, por ejemplo, las condiciones a las que se haya visto expuesto ese material, que podrían reducir el tiempo de vida útil del producto”.

Algunas de las prioridades del Ayuntamiento de Castro Urdiales deben ser la recogida y depuración de aguas residuales, el suministro de agua potable con garantías y la gestión de los residuos de origen animal, que constituyen algunas de las principales amenazas medioambientales en nuestro municipio. Para hacer frente a estas contingencias, el Ayuntamiento dispone de lo que reste de los 24 millones de euros provenientes del llamado “canon del agua”. Va siendo hora de que la sensatez, la cordura y el sentido común se instalen definitivamente en la administración municipal y se empleen unos recursos disponibles en caja desde hace 10 años para solucionar deficiencias medioambientales que en cualquier momento pueden devenir en problemas de salud pública. Tampoco debemos olvidar que 1 de cada 3 euros de nuestra factura por el suministro de agua está destinada a recoger y tratar las aguas residuales.

Después de observar el desastre ecológico que suponen los 113 vertidos de aguas residuales comprobados en los ríos de nuestro municipio ¿podemos estar seguros de que la potabilizadora de Pando (que cuenta ya con 40 años de uso), es capaz de poner en nuestros grifos agua con una salubridad garantizada? Eso sin olvidar los 42 vertidos certificados del río Agüera. ¿Será capaz la potabilizadora de Lendagua de enfrentarse a tanta incapacidad política?

 

Eso significa que en el agua de la captación de Mioño había 10 veces más coliformes fecales y 3,6 veces más coliformes totales de los que la ETAP de Pando era capaz de potabilizar. Y estamos hablando de detritus de procedencia animal y humana que van a parar a nuestros grifos. Además, había más fosfatos, fenoles, detergentes, sólidos en suspensión, cobre, carburos, mercurio e hidrocarburos de los que se podían retirar con solvencia en la ETAP de Pando.

Desde 2008 no se ha realizado ni una sola obra para eliminar ni uno solo de los vertidos que hemos visto en nuestro recorrido. En todo ese tiempo, no se ha retirado ni un solo caldero de aguas fecales de los ríos desde los que se capta agua para nuestro consumo. Teniendo esto en cuenta, que los veranos cada vez son más largos y cálidos y que los caudales de los ríos que nos abastecen sufren un importante descenso en época de estiaje, ¿está el Ayuntamiento de Castro Urdiales en condiciones de asegurar que el agua que distribuye a la población castreña goza de las suficientes garantías sanitarias?

Por lo que se refiere a las obras de distribución de agua potable, el mayor problema lo constituye una red manifiestamente envejecida y los materiales con los que están construidas las tuberías. Las averías en la red de suministro son cada vez más frecuentes y graves y su reparación pone al descubierto que buena parte de ellas están construidas con fibrocemento (amianto), lo que las hace especialmente peligrosas. El Parlamento ha aprobado, por iniciativa de Unidos Podemos, una resolución para sustituir los aproximadamente 40.000 kilómetros de estas tuberías que aún están tendidas a lo largo de toda la geografía española. Y, en Castro, Podemos ha solicitado y recibido un informe, emitido por el Instituto Nacional de Seguridad, Salud y Bienestar en el Trabajo, que certifica el riesgo de conducir agua para consumo humano por este tipo de tuberías. El informe dice, literalmente, lo siguiente:

“Los materiales con amianto (MCA) poseen habitualmente un ciclo de vida de entre 30 y 50 años. En el caso del fibrocemento, se estima que la vida útil puede alcanzar alrededor de 30-35 años, contando desde que se fabrica el producto, puesto que pasado ese tiempo iría perdiendo propiedades y deteriorándose. No obstante, ese tiempo es variables, es una estimación que puede verse afectada por otros parámetros como, por ejemplo, las condiciones a las que se haya visto expuesto ese material, que podrían reducir el tiempo de vida útil del producto”.

Algunas de las prioridades del Ayuntamiento de Castro Urdiales deben ser la recogida y depuración de aguas residuales, el suministro de agua potable con garantías y la gestión de los residuos de origen animal, que constituyen algunas de las principales amenazas medioambientales en nuestro municipio. Para hacer frente a estas contingencias, el Ayuntamiento dispone de lo que reste de los 24 millones de euros provenientes del llamado “canon del agua”. Va siendo hora de que la sensatez, la cordura y el sentido común se instalen definitivamente en la administración municipal y se empleen unos recursos disponibles en caja desde hace 10 años para solucionar deficiencias medioambientales que en cualquier momento pueden devenir en problemas de salud pública. Tampoco debemos olvidar que 1 de cada 3 euros de nuestra factura por el suministro de agua está destinada a recoger y tratar las aguas residuales.

Después de observar el desastre ecológico que suponen los 113 vertidos de aguas residuales comprobados en los ríos de nuestro municipio ¿podemos estar seguros de que la potabilizadora de Pando (que cuenta ya con 40 años de uso), es capaz de poner en nuestros grifos agua con una salubridad garantizada? Eso sin olvidar los 42 vertidos certificados del río Agüera. ¿Será capaz la potabilizadora de Lendagua de enfrentarse a tanta incapacidad política?