EL AYUNTAMIENTO ATENTA CONTRA EL MEDIO AMBIENTE Y LA SALUD PÚBLICA

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El ayuntamiento ha sacado a licitación las obras de limpieza de la arqueta del patio de los gatos para solucionar el problema de malos olores y vertidos fecales al puerto. Dicho en otras palabras: están anunciando que toda la mierda que tiran a la dársena van a seguir vertiéndola bajo la iglesia de Santa María. El equipo de gobierno anuncia esto sin pudor ni vergüenza. Ni a PSOE ni a Ciudadanos ni a CastroVerde ni al Partido Popular ni al Partido Regionalista de Cantabria, les avergüenza, jamás les ha importado la calidad del agua que se suministra a los hogares castreños ni la cantidad de porquería que se tira diariamente a nuestros ríos y al mar, bien cerca de nuestras playas.

 

El 14 de mayo Podemos Castro denunció, por enésima vez, tras la riada de aguas fecales que inundó esos días la dársena, que gran parte de las aguas residuales de todo el municipio, incluida alguna de sus pedanías, no se envía a depurar a la EDAR de Ballena, sino que se vierte directamente al mar por la arqueta que desemboca bajo Santa María. El concejal de medio ambiente aseguró entonces que iban a trasladar a MARE, gestora de la EDAR, las preguntas que Podemos Castro requirió al Ayuntamiento. En el último pleno la alcaldesa aseguró, ante la pregunta de nuestro concejal que aún se espera la respuesta. Han transcurrido casi dos meses.

 

Una instalación que, con la correspondiente red de recogida de aguas fecales y sus estaciones de bombeo, costó casi 20 millones de euros, o está obsoleta o, como pensamos, no está funcionando a pleno rendimiento.  O ambas cosas, probablemente.

Una infraestructura construida para 83.244 habitantes, población que raramente se reúne en Castro, no está ofreciendo los resultados para los que fue diseñada.

No se puede tener mayor desfachatez cuando, en la memoria previa a la realización de los trabajos, se escribe lo de abajo, literal:

“La red de saneamiento de Castro Urdiales dispone de una canalización que, en la zona del patio de los Gatos, realiza su vertido al mar. La red de saneamiento dispone de un bombeo junto al Ayuntamiento, que conduce las aguas residuales a la E.D.A.R. Cuando el caudal aumenta, el agua se deriva mediante un aliviadero a una conducción de 200 m de longitud, aproximadamente, que vierte al mar junto a la iglesia de Santa María de la Asunción.”

Estamos hablando del reconocimiento de que a solos unos 200m de la playa del Pedregal o a 500 de la del Matadero tenemos un gran vertido directamente de aguas fecales, con lo que ello supone.

 

Esta frase representa además un reconocimiento explícito de las incapacidades tanto de los sucesivos gobiernos municipales de Castro como del Gobierno Autonómico. Ya no es que Podemos Castro diga que eso ocurre, que lleve cinco años clamando en el desierto como antes lo hicieron otros, sino que se reconoce expresamente en este documento cuatro posibilidades, cualquiera de ellas peligrosa:

 

  • la EDAR de Ballena no funciona correctamente.
  • las conducciones de aguas fecales hasta ella no tienen suficiente capacidad.
  • la estación de bombeo de la Plazuela no tiene suficiente potencia y capacidad para impulsar hasta la EDAR todo lo que le llega.
  • la estación de bombeo de la Plazuela está funcionando en modo ahorro, es decir, se nos están escatimando a la ciudadanía castreña recursos financieros para evitar espectáculos y olores como el de la dársena. Ésta última posibilidad sería la más fácil de solucionar: no se necesitarían inversiones para ello, sólo que MARE cumpliera con su obligación.

 

Pero todos los signos indican que se produce una combinación de las cuatro. PRAXIS INGENIEROS S.L., redactora del proyecto, miente o no está al corriente de la situación. Los vertidos bajo Santa María no se producen cuando el caudal aumenta, se producen casi todos los días del año. La prueba es que desde el famoso atasco, ha habido olores en la dársena de forma constante, aún sin grandes lluvias, lo que quiere decir que ese aliviadero no es de uso excepcional sino recurrente.

 

Y el Ayuntamiento de Castro, en lugar de exigir al Gobierno Autonómico y a MARE que cumplan con sus obligaciones, que depuren nuestras aguas fecales en lugar de verterlas directamente a los ríos o al mar, saca a licitación una obra que va a servir para que la mitad de la porquería que se genera en los hogares castreños, tanto en el núcleo urbano como en las pedanías, siga enviándose al mar. Eso sí, en un lugar escondido, donde no se ve ni se huele como ocurre en la dársena.

 

El equipo de gobierno ya tiene servida la foto de la inauguración de esta enésima infamia contra el medio ambiente y la salud pública de toda la vecindad de Castro. Porque el oleaje y las corrientes marinas esparcen por las playas de Ostende, esa que en ocasiones presume de bandera azul, Brazomar y San Guillén y el muelle Don Luis toda la porquería que se vierte bajo Santa María.

 

PP, PRC y CastroVerde ya tienen, otra vez, un nuevo motivo de vergüenza en su don tancredismo. Creen que de lo que no hablan, no existe. No movieron un solo dedo para impedir esta ignominia cuando gobernaron el Ayuntamiento de Castro y seguro que esta vez, una vez más, tampoco van a decir una sola palabra contra este intento de esconder la mierda debajo de la alfombra.

 

Agua limpia a nuestra costa, era el eslogan que utilizó el Gobierno de Cantabria hace 17 años, cuando tendieron los colectores principales y construyeron la EDAR de Ballena.

Eso seguro. A nuestra costa, porque la ciudadanía de Castro pagó con sus impuestos esta obra. A nuestra costa, porque las aguas residuales de decenas de miles de personas se vierten directamente al mar o a nuestros ríos. Lo que es mentira, una enorme MENTIRA, es que sea limpia. Ya vemos lo que está ocurriendo en la dársena. Esa putrefacción que destila a la vista de todo el mundo es la misma que sale cada uno de los 365 días del año bajo Santa María, cuando el tanque de tormentas del patio de los gatos no está obstruido, como ocurre ahora.

 

Si hacen esto en pleno centro de Castro, sin importarles un comino, a la vista de todo el mundo, ¿qué no estará haciendo MARE en la EDAR de Ballena con lo que vierte al mar a través del emisario submarino?

 

Mientras se están escupiendo cientos o miles de metros cúbicos diarios al centro neurálgico de Castro, en una época de importante afluencia de visitantes, en una ciudad que se vende en FITUR como una Meca turística, veamos qué está ocurriendo en la EDAR de Ballena la mañana del día 11 de julio de 2020.

Pues en la estación depuradora de aguas residuales de Ballena está pasando lo que pasa habitualmente todos los días de los últimos años. La piscina decantadora norte, la más cercana al mar, funciona normalmente, si consideramos como normal la pestilencia que siempre destila.

Mientras tanto, en la piscina decantadora sur, la más cercana a la autovía, también ocurre lo de costumbre: está parada, como siempre desde hace años. Su vaso interior acumula agua de lluvia que se está corrompiendo. Mientras, la podredumbre campa en el frente turístico de Castro y tenemos ya encargada una obra contra el medio ambiente y la salud pública de la ciudadanía.

 

En otros lugares cercanos, como en Trucíos, apenas a 30 kilómetros de Castro, su estación depuradora tiene decantadores cubiertos, lo que impide el pestilente olor que sufrimos en los alrededores del cementerio. Ello gracias a que sus autoridades políticas se preocupan por el bienestar de su población. Igual que en Castro. Entiéndase la ironía.

 

Esto se explica porque en Castro el Gobierno Autonómico de Cantabria se gastó 749 euros por cada uno de los habitantes censados en Castro en aquel momento. Mientras, en Trucíos la Diputación Foral de Vizcaya ha invertido 5.546 euros por cada uno de los pocos más de 500 habitantes censados en el municipio. La friolera de 7 veces más que lo que el Gobierno Autonómico cántabro se gastó con cada castreñx. Dicen que las comparaciones son odiosas, pero, en ocasiones, son enormemente odiosas.

 

Actuaciones como ésta que va a perpetrar el equipo de gobierno rozan lo delictivo, al menos, en el plano medioambiental. Hasta la propia memoria de la obra dice “El Contratista deberá garantizar que su sistema constructivo impida la contaminación de las aguas marinas" en un reconocimiento explícito (otro más) de lo que sale por ahí y a la vez en un absurdo, ya que precisamente la obra trata de permitir el vertido tras su ejecución.